Cuando hay presión, acabas diciendo "ya lo hago yo" aunque no te toque.
Aunque pares, no desconectas: sigues repasando lo pendiente y lo que podría fallar.
Por qué, te cuesta soltar...incluso cuando sabes que no te corresponde.

Trabajo con mujeres qué, cuando hay presión, terminan asumiendo más de lo que les toca y viven en una tensión constante...aunque todo esté hecho. No porque no sepan hacerlo mejor. Sino porque están decidiendo desde un estado que las lleva a cargar con más. Este patrón lo veo a diario desde hace años en mujeres con alta responsabilidad.